La Casa de la Cultura de Cancún

Por Claudio Obregón Clairin

Hace más de una década, el maestro Juan José Morales dirigió la Casa de la Cultura de Cancún y con un paupérrimo presupuesto realizó una extraordinaria labor que en su momento no fue reconocida por las Instituciones pero la familia cultural cancunense guarda en la memoria colectiva la grata sensación de contar con un creador al frente de la Casa de  la Cultura, porque quien conoce las necesidades de la formación y expresión artística, automáticamente ofrece alternativas de desarrollo comunitario y todos estamos contentos, todos, menos los políticos.

En la anterior administración, el escritor cancunense Carlos Hurtado logró que se constituyera el Instituto para la Cultura y las Artes del Municipio de Benito Juárez, cuando vimos que al frente de la institución estaba uno de nosotros, decenas de  artistas colaboramos con su proyecto: se llevó la Cultura a los sectores olvidados y marginados, los chavos veían con telescopios el cielo nocturno, dicté conferencias sobre los mayas hasta en las banquetas, los talleres de baile fueron un exitazo y  había efervescencia cultural porque uno de nosotros dirigía la Cultura en el municipio. Ahora bien, aunque el Teatro de la Ciudad de Cancún sigue siendo un monumento a la ingravidez política que de soslayo ve a la Cultura como la Tía Fea de Cancún, al menos Carlos logró que se pintara la fachada del Teatro, que la bodega se  hiciera auditorio sin aire acondicionado y el vestíbulo Galería, cierto, no hubo para más.

Hoy como nunca, la propuesta cultural de las instituciones se fundamenta en la “eventitis”, tal cual, y como si acumular eventos fuera signo de desarrollo, se procura la cantidad sin observar los significantes y en ese vértigo la familia creadora cancunense se acomoda en la mediocridad de los escenarios y circunstancias que someten a su creatividad y a la percepción del espectador en el “ni modo, es lo que hay…”.

La Casa de la Cultura de Cancún paulatinamente fue rodeada y casi asfixiada por canchas de fútbol y tenis, el otro día llegaron una máquinas e impunemente cortaron los últimos árboles de vegetación primigenia en lo que es el estacionamiento, ese espacio lo pensaban convertir en canchas, cuando debería ser un anexo cultural y en él crear un escenario público para presentaciones masivas, es más ya que finalmente están pavimentando el ingreso a la Institución, de una vez sería bueno que hicieran un acceso peatonal a la calle del famoso supermercado situado al frente, así, antes o después de las compras se pudiera acceder a la Cultura.

El actual gobierno estatal ha pronunciado su interés por fomentar y desarrollar los escenarios y circunstancias que dignifiquen a la Cultura y a los productos culturales. Ciertamente carecemos de infraestructura cultural que debe ser atendida en prioridad pero resulta aún más importante que quienes dirigen los destinos de las expresiones culturales conozcan y se reconozcan en la vida cultural de Cancún. Recientemente, la directora de la Casa de la Cultura de Cancún dejó su cargo, ahora precisamos de una directora o director de la Casa de la Cultura que sea cancunense y preferentemente artista o promotor cultural porque si viene un funcionario impuesto desde Chetumal, se convierte en un conflicto ya que estamos tan desarticulados entre el Norte y el Sur que vivimos dos realidades equidistantes y evidentemente alguien de fuera no embona en nuestra circunstancia, además de que no es del todo bien recibido por ajeno, no por otra situación.

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